The Hearts we touch
- Gold Blush

- 28 ago 2022
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 20 mar 2023

Es extraña la forma en que muchas veces priorizamos cosas que apenas merecen atención. Como cuando creemos que una cantidad de números en una foto publicada en redes sociales, nos definen de alguna manera. Y es asombroso notar cómo con el tiempo hemos permitido que ese mundo virtual condicione el mundo real.
Y entonces así vamos por ese espacio intangible, viendo realidades forzadas sólo para complacer a una audiencia como si fueran espectadores de una obra teatral. Desde el momento en que existen comportamientos repetitivos que dependen de tendencias y modas, se pierde la esencia personal convirtiéndose en un mar de iguales, ¿ y cómo se supone que podríamos tener algún tipo de conexión real si no hay esencia?. Porque al final eso es lo que buscamos, conectar con lo que vemos o con quien vemos. Quizás el error es mantenerse en esa superficialidad de lo mundano.

Pero, ¿si intentamos ir más allá de lo básico?. Empezando por centrarnos en nosotros mismos. Creo que existe un punto en la vida en el que se toma la decisión de enfocarse en uno mismo antes que en alguien más y está bien, no es un acto egoísta mientras no se sobrepongan beneficios personales que afecten a los demás. Así se aprende a valorar el tiempo a solas, a estar cómodos con nuestra propia compañía y conocernos mejor para luego de forma correcta, invertir tiempo y energía en personas y cosas que realmente nos merecen.
Así también aprendemos a ser y hacer por nosotros, cuidamos de nuestra paz y cultivamos nuestra salud emocional desde lo más simple, como autocomplacernos yendo al lugar bonito que escogimos para desayunar y hasta organizando nuestro tiempo y actividades en una agenda. Porque de ahí parte todo, empezar por conectar con nosotros mismos para hacerlo con el mundo exterior llegando a tocar vidas y corazones con emociones reales, de quienes conviven a diario con nosotros fuera de la pantalla de un dispositivo.

Entonces, ojalá, ir por la vida tocando corazones reales más que virtuales.



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